Unidad

25
Feb.
2015
8
com.

Del yo al tú

Cuando estaba ya bien asentada en la Costa del Sol, allá por 2004,  y trabajaba aún por cuenta ajena, comencé a percibir un runrún interior con el tema del voluntariado. Pasaban los meses y yo sentía una llamada muy fuerte que iba creciendo.
12
Sep.
2012
4
com.

La red de ayuda

 

No somos criaturas aisladas cumpliendo cada uno por su lado con sus roles. Todo lo que cada uno de nosotros hace o dice tiene un impacto y afecta a todo los demás a su alrededor, ya sean seres humanos, animales, plantas o incluso objetos.

Si hablamos de seres vivos en general no existe brecha alguna entre nosotros, no hay separación de ningún tipo. Estamos conectados, unidos, compartiendo este preciso momento aquí y ahora. Si nos referimos sólo a los seres humanos, no importa cuánto esfuerzo algunos de nosotros dedican a convencer al resto de que todos somos diferentes, que pertenecemos a razas, continentes, países o religiones distintos. Somos la misma cosa, la misma energía en movimiento, formados por el mismo tipo de células. Nuestra piel es igual de elástica y nuestra sangre de un rojo oscuro. Necesitamos agua y aire para existir. Todos tenemos un propósito en la vida y seguimos nuestro sendero para llegar a lograrlo. Nos esforzamos por alcanzar mejores oportunidades y en nuestro interior albergamos sentimientos que nos mueven en una u otra dirección.

Somos uno, y por eso yo puedo empatizar y disfrutar de tu éxito o de tu belleza, sea tu piel negra, amarilla o blanca. Si sufres en Japón yo puedo sentir tu dolor. Si ríes de felicidad en Nueva Zelanda, yo puedo sonreír también contigo. Si cantas una antigua canción típica de tu lugar de origen y tocas instrumentos que jamás he visto o escuchado, puedo sentir el ritmo latiendo en mi interior. Si hablas una lengua extraña para mí, puedo ser capaz de entender si estás molesto, frustrado o inundado de felicidad.

Dentro de esta unidad somos simplemente piezas del mismo puzzle. Todos somos necesarios para poder completar la imagen. Así que yo me apoyo en ti y tú también confías en mí. Cumplo con mi parte sabiendo que tú harás lo propio con la tuya, de manera que este mecanismo continúe funcionando, cumpliendo su propósito.

A veces necesitamos ayuda porque no podemos hacerlo todo solos. Entonces recurro a ti en busca de tu conocimiento, apoyo, Fortaleza, supervisión o consejo, y a través de esa ayuda que me ofreces nuestro vínculo se hace más fuerte, y nosotros también. Vivir es un proceso de constante retroalimentación, de manera que cuanto más doy, mejor me vuelvo. Cuanto más compartes conmigo, mejor me haces. Cada vez que me das tu apoyo me convierto en alguien más sabio, más fuerte, más inteligente, más paciente. Y cada vez que yo te doy mi ayuda tú te vuelves también alguien más capaz. Somos perfectos tal y como somos, completos, pero cuando nos unimos simplemente nos elevamos más alto y crecemos para convertirnos en seres superiores.

Por eso busco a una pareja de grandes cualidades que me ayude a ver la vida desde una perspectiva más amplia; o abrazo relaciones de amistad que me traen color e ideas brillantes; o trabajo con un jefe de visión inmensa que pueda llevar la mía a kilómetros de distancia de donde tengo mi vista puesta.

Quiero y admiro a todas estas personas por razones muy diversas. Mi vida estaba bien sin ellos pero desde que los conozco los quiero tener cerca, pase lo que pase. No renunciaré a su presencia ni a sus maravillosos regalos y al mismo tiempo, me esfuerzo por dar lo mejor de mí para poder devolverles lo que me aportan. Quiero ser la mejor para ellos, de la misma manera que ellos son los mejores para mí. Los cuido, estoy presente, a su lado. Pienso en ellos siempre, los tengo en cuenta y les hago saber que estoy aquí para lo que quieran. Y así es como nuestra cadena se hace más larga y más fuerte cada día que pasa.

No podría ser yo sin esas maravillosas almas y me siento bendecida por tenerlos a mi lado. Algunos está físicamente muy cerca, otros incluso a miles de kilómetros de distancia. A algunos los veo a menudo mientras que pueden pasar años para reencontrarme con otros. Algunos son famosos y es prácticamente imposible que lleguemos a conocernos, pero siempre me inspiran o me ayudan con sus palabras, sus notas o con sus miradas. Otros ya no están vivos pero sin embargo no se han marchado y su espíritu y empuje siguen en pie haciendo de firme faro para mí.

¿Cómo podría sentirme sola cuando soy tan afortunada de contar con toda esa belleza a mi alrededor? ¿Cómo no voy a ser la mejor versión de mí misma si quiero devolverles toda la dicha que me aportan a diario? Os confieso mi truco: cuando me siento baja de ánimo no me entrego demasiado tiempo a ese sentimiento. Le dejo su espacio pero después pienso en mi gente, mi tesoro, y me levanto erguida de nuevo para honrar el maravilloso don que me ofrecen cada minuto de sus vidas.