Responsabilidad

11
Mar.
2015
0
com.

Nuestro es el poder

Hace unas semanas, a través de las redes sociales, descubrí el intento de campaña de desprestigio que el consejo general de enfermería, estérilmente en mi opinión, se empeñaba en dirigir hacia (¿o tal vez ‘contra’?) las doulas y su función.
Embarazo, parto y responsabilidad
24
Dic.
2014
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¿Es dulce tu navidad?

Esto de atravesar las fiestas navideñas y sobrevivir a la locura generalizada que en la mayoría de los casos suponen se convierte en toda una hazaña vital para cualquier persona humana medianamente coherente.
navidad esplinGo coaching
17
Dic.
2014
8
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Qué hacer para ser infeliz

¿Conoces a alguien que, aparte de vivir cómodamente instalado en la queja, parece mostrarse infeliz por defecto, sistemáticamente? ¿Te preguntas cómo lo hace? A ver si te suenan estas 7 características...
Cuento de Navidad Charles Dickens
03
Dic.
2014
2
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De lo grande a lo pequeño

Vengo dándole vueltas a una sensación que tengo últimamente, y es que todo este universo digital en el que nos hayamos inmersos, unos más que otros, se puede convertir a veces en una auténtica locura para la persona.
De lo grande a lo pequeño sobre presencia en internet
25
Jul.
2012
0
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Liberando lunas


El cambio es una realidad inevitable, lo único seguro y constante que existe en la vida, en el universo. El cambio no es una moda de ahora ni un concepto inventado por indignados, funcionarios, socialistas, conservadores, sindicalistas o instigadores populares. El ser humano es producto y resultado del cambio, de la evolución, del avance. El ser humano y cualquier ser vivo, y la tecnología, y la política, y la economía, y el cine, y la literatura, y la gastronomía, y el ocio, y la Fórmula 1, ...

Lo que sí es una realidad de hoy es la necesidad de un cambio que esté por encima de todo eso, que vaya más allá, que trascienda. Muchos buscamos y queremos un cambio más profundo, que realmente suponga una transformación, una catarsis. Queremos dar un paso cuántico desde una actitud que puede ser contestataria, razonada, coherente o beligerante según el emisor, pero en cualquier caso es la necesidad de un avance cualitativo, un sentir generalizado en esta realidad nuestra globalizada.

Yo tengo una teoría que no es mía sólo sino que afortunadamente compartimos muchos: una teoría que defiende que esta ansia actual por el cambio es consecuencia de haber vivido mucho tiempo de espaldas a nuestra naturaleza más genuina y auténtica. Dejamos de mirar hacia adentro para poner la atención fuera. Abandonamos nuestro sentir ancestral para enfocarnos en el placer inmediato. Le quitamos espacio y relevancia al amor y al respeto para darle la palabra, la voz y el voto a la competitividad y al ‘yo gano pase lo que pase, por encima de todo y de todos’. Y así se puede sobrevivir sólo un rato pero no se puede vivir y crear eternamente si ése es el modelo de sociedad imperante. Si lucho contra los elementos por defender mi interés y aumentar mis beneficios aún a sabiendas del perjuicio (sea cual sea su envergadura)  que estoy causándole a otros, entonces estoy cavando mi propia fosa o la de mis hijos o la de los nietos de mis amigos.

Así llegamos al punto en el que estamos. El sistema hace aguas, el barco se hunde, y sea quién sea el que está ahora al mando del timón, la responsabilidad no es sólo suya sino de todos y cada uno de nosotros, en diferentes medidas.

Indignarme no me sirve ni me gusta porque me hace sentir mal. Si algo me hace sentir mal entonces sé que no es bueno para mí. Por eso decido no indignarme y en cambio opto por aventurar cuál es mi parte de responsabilidad en este desaguisado general que hemos parido. Yo sé cuándo metí la pata hasta el fondo, dónde o con quién me equivoqué, qué pude haber hecho de otra manera para haber obtenido resultados más ecológicos con mi entorno, y qué puedo hacer a partir de ahora para que las consecuencias de mis actos sean germen de luz, de respeto, de amor.

Sé que a veces algunos me piensan como una ilusa idealista víctima de un optimismo de figurín. Y está bien así. Yo busco mi sitio igual que ellos buscan el suyo. No estoy aquí para agradar a todos ni para salirme siempre con la mía. Mi misión es ser yo con todas las consecuencias, siendo fiel a mi esencia, a mi sentir, generando mi fluir, fallando cuando mi historia de aprendizaje así lo requiera, enfrentándome a dificultades siempre que sea necesario para alcanzar un bien mayor en mi camino, equivocándome y avanzando de nuevo con nuevas tácticas y estrategias enriquecidas. Así voy construyendo mi vivir, a veces despacio, a veces a velocidad moderada. El ritmo lo impongo yo misma en función de mi cadencia interior, ésa que sí está conectada con el pulso de la Tierra, del Universo entero, ése del que soy parte insustituible y que me necesita para ser, porque sin mí la Vida seguiría siendo vida pero sería otra.

Todos somos piezas integrantes de ese engranaje infinito. Todos venimos a cumplir una misión a esta vida. Todos somos súper-héroes en este momento histórico que nos tocó crear, y cada minuto la realidad nos pone a prueba con una nueva aventura, un reto, un obstáculo que solventar o una meta que alcanzar.

Sin embargo algunas de las ‘delicias’ de este sistema decrépito nuestro han sido adormecer nuestro sentido de la responsabilidad individual y general, anestesiar ese latido interior que nos conecta con el Todo primigenio.

Para mí el coaching ha sido y es una reconexión con esa raíz profunda y universal, un retomar las riendas de mi vida, siendo consciente de mi responsabilidad, de lo que yo puedo hacer. Y eso es precisamente lo que procuro transmitirle a la gente que me rodea, a mis clientes y a cualquier persona susceptible de convertirse en catalizador del cambio que encuentro por el camino.

Los resultados fluctúan según la actitud y la predisposición del receptor, claro, y eso está bien. Sin embargo hay muchos corazones abiertos que no saben cómo, ni para qué, que no encuentran el asidero ni vislumbran qué pueden hacer ellos desde donde están. Esa duda profunda imbuida de esperanza por un mundo mejor es la que yo también sentí un día y la que todavía siento a veces, por eso los entiendo, porque me veo reflejada en ellos y lo que más me gustaría transmitirles es que todo está bien, que el miedo, las dudas, la inestabilidad y la tristeza son consecuencia de su desconexión. Que sólo tenemos que volver a nuestra Fuente para seguir fluyendo. Que somos seres perfectos y maravillosos con una labor por cumplir. Que todas las respuestas a todas las preguntas están dentro de cada uno de nosotros. Que somos fuertes, poderosos, creativos y amables. Que somos seres de amor y luz. Que nuestra acción importa y tiene un impacto en nuestras vidas primero y en todo el Universo después. Que no estamos separados sino interconectados entre nosotros.

Ésa intención sincera y profunda es la que ahora me lleva a organizar mi primer retiro de fin de semana en solitario, un encuentro que confío se convierta en tónica habitual para compartir y seguir construyendo ese mensaje a través de las hermosas dinámicas que he descubierto a través de mi relación con el coaching, ya sea por medio de mi formación, de mis lecturas, de mi vivir cotidiano, de mis relaciones con familiares, amigos y clientes. Ahora entiendo cómo todo lo que me ha ido pasando en la vida, todas las personas y situaciones, todas las vivencias y consecuencias han sido parte de mi aprendizaje personal, ése que me toca vivir sólo a mí y que por eso es único e irrepetible.

He construido este retiro con cariño y mimo, con delicada atención. Lo he diseñado a medida de mi sentir, con esos detalles que a mí me han tocado o que tienen un sentido más profundo para mí. Me he dejado llevar por mi voz interior para fluir, para funcionar trabajando pero sin esfuerzo. Así es como quiero levantar cada proyecto en el que me embarque a partir de ahora, escuchando a ese yo profundo que sabe porque simplemente es y no busca menciones, premios ni alabanzas. Lo único que me propongo es ser yo, compartir mi sentir, conectar con quien sienta mi vibración, entregar mi amor y mi mensaje, recibir lo que el otro tenga que devolverme en este diálogo eterno de dar para recibir y recibir para dar que es el ritmo del Universo.

Por eso llamé al retiro ‘Inmersión vital: adentrándonos en nuestras profundidades’, porque a lo profundo es donde debemos ir para activar de nuevo la conexión, para encontrarnos con nosotros mismos, con lo que verdaderamente somos. Es lo que deseo para mí y lo que os deseo a todos, por vuestro bien, por el mío, por el bienestar de todo lo que nos rodea.

Nuestro singular y reducido equipo de aventureros vitales se reunirá el fin de semana del 17, 18 y 19 de agosto en una casa muy especial de Olías (Málaga), y allí compartiremos sentires, dudas, emociones y experiencias desde la libertad y el respeto, generando una burbuja energética que transcenderá nuestro estado y nuestros resultados.

Si quieres participar estaremos encantados de que formes parte de este grupo. Será el primero de muchos encuentros y por ser el primero será profundamente especial. Será un comienzo, un germinar, y me encantaría que estuvieses allí para verlo nacer.


 

Luna en Zahara