Emociones

11
Nov.
2015
0
com.

El abrazo

Hay una mujer india que abraza.

Su nombre es Amma, que significa Madre Universal.

Amma es oronda y lleva puesta una sonrisa perenne.

¿Y a qué se dedica? A abrazar.
07
Nov.
2012
0
com.

Sky falling

A veces hay canciones, libros, películas que se comunican conmigo de un modo muy especial. Su atmósfera, el ambiente, la forma en la que se expresan y se mueven los personajes junto con lo que hacen me habla de las profundidades humanas, de sus emociones y miedos y de conexiones con la realidad. Es una sensación muy personal que me llena de profunda satisfacción ya que logro comprender la vida a través de ellos. Me enseñan cómo acceder al interior y lo hacen desde una perspectiva completamente diferente a la mía, de manera que su visión enriquece mi percepción y me ayuda a entender haciendo conexiones, llevando mi razonamiento un paso más allá.

Cuando hablo de música podría mencionar los envolventes sonidos trip-hop creados por Massiva Attack o la sofisticada nube pop en las letras de Sidonie. Entre los libros algunos de mis más queridos son Siddharta de Herman Hess o El filo de la navaja de Somerset Maugham. Si pienso en autores, Julio Cortázar, Haruki Murakami, Philip Roth y Paul Auster son los primeros en venirme a la mente. Cuando me centro en personajes de película allí están Escarlata O’Hara y Rhett Butler, Holly Golightly, Rick Deckard, Michael Corleone o Harry Lime, brillando, algunos de ellos envueltos en un aura muy oscura. Si recuerdo piezas del cine clásico podría incluir todas las películas en las que los personajes anteriores revelan su esencia y añadiría además Casablanca, Marnie la ladrona, Al este del Edén o La gata sobre el tejado de cinc caliente. Del cine contemporáneo he disfrutado especialmente Sospechosos habituales, Eyes wide shut, Lost in translation, Origen, El árbol de la vida, Midnight in Paris, El caballero oscuro y ahora también el último episodio de la saga de James Bond: Skyfall.

No me considero una fan incondicional de Bond pero tengo que reconocer que me gusta el elegante y encantador descaro del mundialmente conocido agente secreto con licencia para matar. Sin embargo, en mi opinión, desde que Daniel Craig se subió a bordo, el personaje ha crecido tremendamente y se ha hecho mucho más humano.

Si no has visto la película pero esperas verla, tal vez te gustaría dejar de leer aquí, ya que parte de la trama podría ser revelada. Avisado quedas.

A través del trabajo de Craig he visto a un James que ha experimentado el amor verdadero y que se ha sentido profundamente herido. Un empleado esforzándose por lograr su mejor rendimiento, decepcionado por sus superiores a veces pero siempre fiel a su jefa y a su país. Un adulto abierto a lo último pero conectado a la sutil belleza de la tradición. Un hombre que sufre y se ahoga en la soledad y el dolor, un amigo que presta su apoyo y también un niño que aprende desde muy pequeño lo que significa estar solo, encontrando un modo diferente de encajar y de ser querido.

Silva (o Tiago Rodríguez, como averiguamos al avanzar la película) es el personaje interpretado maravillosamente por nuestro brillante Javier Bardem. Él es el malvado, el ser pérfido, que en un par de ocasiones me recuerda incluso a Haníbal Lecter y en un momento casi al final de la película me trae a la mente al Teniente Coronel Bill Kilgore de Apocalipsis Now. Él es un ex agente desilusionado, amargo por dentro, que traicionó los principios por los que se regía y se sintió también traicionado por la persona que más quería, convirtiéndose en un poderoso y extremadamente inteligente mercenario que vende sus servicios al mejor postor y cuyo objetivo es vengarse de esa persona que siente que le defraudó.

Esa persona es una mujer mayor y altamente cualificada, con más que probada experiencia en su campo. Responde a la inicial ‘M’ y creo que nunca hemos sabido su nombre real (si me equivoco, por favor, iluminadme). Sin embargo, esa ‘M’ aislada cobra todo el sentido gracias a la aparición de Silva, pues su alma torturada y su experiencia vital lo llevan a llamarla ‘Madre’ en diferentes ocasiones. De manera que para él ‘M’ es la Madre a la que se ha sentido y aún se siente unido, esa persona a la que siempre quiso complacer convirtiéndose incluso en algún momento en ‘su favorito’. Pero M sabe cómo anclarse en lo estrictamente profesional y Silva cruzó un línea que ninguno de sus efectivos debe cruzar. Así que sus equivocadas elecciones lo convirtieron en el enemigo en la sombra y ella se centra ahora en el que es su mejor agente, un hombre al que conoce mejor que nadie, alguien en quien puede confiar plenamente y a quien puede ver incluso detrás de ese muro de acero que proyecta.

Esta mujer no se rinde, se esfuerza por alcanzar un trabajo bien hecho, sirviendo a su propósito vital hasta el final. Por eso elige no jubilarse cuando se lo ofrecen. Su objetivo es alcanzar las metas que se había propuesto incluso por encima de las dificultades que puedan presentarse. Me gustó especialmente el discurso que pronuncia en su propia defensa frente a los miembros del gobierno y el poema de Tennyson que cita (puedes ver abajo el extracto que ella recita y que coincide justamente con el final del poema). Parafraseando lo que creo recordar que dice: “nuestros enemigos ahora aparecen de entre las sombras, personificando la oscuridad; pregúntense de qué tienen miedo y qué les hace sentirse seguros…”. Yo encuentro es esas palabras una magnífica alegoría.

Me encanta el vínculo tan especial que une a M y a 007, la montaña rusa de giros, comentarios irónicos y sentimientos que fluyen entre los dos personajes durante toda la película.

En ella hay espacio para valores como el compromiso, la lealtad, el amor, la confianza, el respeto, el logro personal, la compresión, el perdón. Y también refleja una amplia variedad de las emociones humanas: miedo, resentimiento, soledad, celos, arrepentimiento, odio, orgullo, sentido de pertenencia

Una de mis actividades favoritas durante mi etapa de estudiante fue siempre el comentario de textos. Más adelante tuve la inmensa fortuna de disfrutar de un profesor increíble de literatura en la universidad que me enseñó cómo llevar esta práctica más allá, derribando las fronteras entre asignaturas y disciplinas, viendo la relación entre una pintura y una pieza de música, por ejemplo, aprendiendo a través de mi propia experiencia, acercándome al constructivismo, desarrollando una capacidad para la crítica práctica y percibiendo la intertextualidad a mi alrededor (muchísimas gracias, P. Ruiz, por tus enseñanzas).

Yendo un paso más allá, cuando detecto alguna de estas conexiones en una canción, libro o película, esas piezas se convierten en parte de mi trayecto ya que las enlazo con mi búsqueda personal y eso me ayuda a seguir aprendiendo y a crecer, que es en definitiva mi objetivo en la vida.

Caer prueba que estoy en movimiento. Cuando me muevo me pongo en acción. Acción significa aprendizaje y el aprendizaje me lleva a comprender, aceptar, respetar y crecer, la esencia de la vida para mí. Caer entonces puede equipararse a vivir, ya caiga desde tan alto como el cielo o desde alturas más bajas. Hay tanta belleza a mi alrededor que quiero aprovechar cada oportunidad de abrazar el conocimiento que yace en todas partes, esperando ser atrapado.

 

05
Sep.
2012
0
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Cosas que no dije nunca

 

‘Las cosas que nunca se dicen son las más importantes’, decía uno de los personajes de Isabel Coixet en su película Cosas que nunca te dije.

Es triste pensar que nos guardamos para nosotros esas emociones o pensamientos que pueden significar tanto, simplemente porque nos dejamos llevar por miedos tal vez, por falta de confianza, vergüenza, orgullo…

Las cosas que no se dicen se convierten entonces en sombras que pueden hacerse más y más oscuras, comenzando a ganarnos espacio a nosotros mismos hasta que un día podemos caer en la cuenta de que lo que no se dijo nos ha invadido y se ha convertido en el huésped de nosotros mismos.

Una amiga y colega a la que quiero y admiro mucho me habló una vez de una herramienta muy poderosa llamada ‘las cartas de la ira’, que pueden ser muy útiles cuando tenemos un ‘fantasma’ o miedo, algo o alguien que nos dificulta la existencia o nos la hace dura o dolorosa de la manera que sea. Algo, en definitiva, que no conseguimos gestionar de la manera que nos gustaría y que está ahí pendiente. Puede ser una dolencia; una materia o examen que parece imposible de superar; un compañero de trabajo que nos hace la vida complicada; una disculpa que no expresamos o que nos merecimos recibir y no se nos entregó; una relación que terminó pero sobre la que nunca expresamos nuestra verdad…

El ejercicio es muy sencillo: se trata de escribir una carta dirigida a esa persona/dolencia/situación/asunto que se convierte en tu recipiente, expresando en ella todos tus sentimientos al respecto, liberando así toda la energía estancada que habías estado acarreando. Finalmente cierras el ritual quemando esas cartas, de manera que el fuego actúe como elemento purificador para esos sentimientos de frustración y enfado, desintegrándolos para siempre entre sus llamas (Pilar, amiga, simplifico el desenlace para facilitar mi propósito aquí).

No he probado esta herramienta en mí pero puedo ver su validez. Sin embargo, se me ocurre un ejercicio paralelo pero en sentido contrario: es decir, en lugar (o además) de escribir una carta de la ira podemos redactar también una ‘carta de agradecimiento’. El objetivo de esta misiva es también liberar ese ‘equipaje’ positivo esta vez, e incluso hacer así que el receptor de la misma se sienta bien. Tal vez puedas explicar cómo esta persona o cosa ha marcado una diferencia en tu vida, o qué cosas admiras de ellos, o por qué les estás tan agradecido, cuáles son sus mayores cualidades o qué te hace sentirte orgulloso de ellos, por ejemplo.

La lista puede extenderse hasta el infinito ya que la idea principal es dar a conocer tu amor y reconocimiento y cómo tu vida es mejor porque esta persona o realidad está presente en ella.
Puedes escribir este tipo de carta en cualquier momento o para una ocasión especial (cumpleaños, aniversario, recuperación…). Puedes elegir entre quedártela para ti y beneficiarte del efecto positivo que sin duda te aportará, o puedes además, sobre todo si la carta está dedicada a una persona, entregarla y disfrutar no solo de tu satisfacción propia sino también del tremendo impacto positivo que va a tener en el receptor, especialmente si la carta llega en un momento en el que esta persona necesita de un apoyo especial.

Tal vez deberíamos expresar y compartir siempre esas cosas tan importantes, incluso si lo hacemos ya a toro pasado cuando parece que es demasiado tarde. Porque nunca es demasiado tarde para liberarnos de una carga o para compartir la energía de una emoción bella. ¿Quién sabe? Tal vez terminemos escribiendo una canción maravillosa o un poema tierno que un día inspire y emocione a la gente por siempre. Merece la pena el intento, ¿no os parece?