Amabilidad

29
Ago.
2012
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com.

Sobre la amabilidad

 

Piensa en ello un instante. En realidad no hay necesidad de herir a nadie de ninguna manera. Ser amable es lo más importante para el ser humano. ¡Ý además es gratis! Ya esté haciendo una denuncia, manteniendo una discusión, presentando una queja formal, expresando mi opinión en contra de la de otros, entrenando a alguien en una materia nueva o defendiendo una idea, yo siempre puedo elegir la amabilidad por encima de cualquier otra actitud como podría ser la arrogancia, el enfado, la irritación, la crudeza o el orgullo.

Me resulta difícil comprender cómo algunas personas todavía sienten que siendo abruptos, incisivos o demoledores con los demás llegarán más lejos o conseguirán ser más eficientes. ¿Cómo es posible? En este sentido el fin nunca justifica los medios.

¿Te has sentido alguna vez presionado, tratado de un modo injusto, avergonzado por las palabras de otro o herido por la manera en la que alguien te habló o habló de ti? ¿Te ayudaron de alguna manera mediante esas acciones? ¿Te has portado tú así con alguien? ¿Qué sentiste después de haberlo hecho?

Yo solía ser impaciente y bastante ruda en mi manera de dirigirme a algunas personas y ahora, cuando pienso en ello, me doy cuenta de que mostrando ese comportamiento siempre me quedaba con cierto sentimiento de orgullo tal vez, sí, por haberme salido con la mía o haber ganado el caso, pero a la vez siempre me quedaba cierto regusto amargo en lo más profundo de mi ser. Y además de mis propias sensaciones estaban los sentimientos de la otra persona también. A menudo no los consideraba pero cuando lo hacía me preguntaba a mí misma: ‘¿Ha merecido la pena? ¿Podría haberlo hecho de un modo más agradable?’

Hoy sé que solo a través del tacto, la gentileza, el amor, la atención y el cuidado pueden lucir en todo su esplendor las flores más maravillosas. Puedes pedirle consejo al jardinero fiel y luego experimentarlo tú mismo: actuar con amabilidad y comprobar en tus emociones los resultados, prestando atención también a los sentimientos de las personas implicadas.

Trabajé con alguien una vez que me enseñó mucho del ser humano, aunque no de un modo constructivo sino a través de ansiedad y estrés. Esta persona me dijo en un momento determinado que nosotros estábamos allí para ser temidos, y por tanto, respetados. Para mí el respeto jamás ha sido una consecuencia del miedo sino fruto de la tolerancia y del amor. No estoy en este mundo para ser temida por nadie ni por nada. Mi objetivo es ser amada y dar amor. Muchos dicen que ellos también pero realmente no saben lo que eso significa, porque reaccionan ante las situaciones, atacan con palabras afiladas y escuchan a los demás desde su mente en lugar de hacerlo desde su corazón y su alma. Lo sé porque lo siento, porque yo lo he hecho, porque me veo reflejada en esos comportamientos.

Simplemente digo que seamos amables y que luego recojamos los frutos. Seguro que serán mucho más jugosos y sin lugar a dudas, más dulces también.