Auto- conocimiento

15
Ago.
2012
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com.

En tránsito

Interpretaba 'Bewitched' de pie junto al piano en cada fiesta, aferrada siempre una mano a la eterna copa de champán y la otra a su delicada pipa dorada. No tenía el dulce swing de Ella ni el elegante embrujo de Lauren Bacall pero era preciosa y tan joven… Podría haber aprendido tanto, dado tanto, sentido tanto... Y sin embargo, ¡fue tan sumamente egoísta cada instante y se quiso tan poco! Eligió perderse y  echó a perder todo lo que pudo haber sido.

El suyo no fue el mejor de los viajes, pero en cualquier caso tocar fondo resultó un consuelo después de sentirse sumida en las tinieblas durante tanto tiempo. Sólo entonces fue consciente de que no podía llegar más bajo ni maltratarse más y que ya sólo le quedaba salir, aunque no de cualquier manera. El dolor duró un siglo. El miedo sólo un instante.

De ahí al tránsito, a vagar de nuevo ahora en una bruma gris desconocida, húmeda, silenciosa. Sola, buscando otros caminos, otros lugares, con la esperanza callada de poder encontrar algo mejor en el siguiente destino, allá donde estuviera.

Y en algún momento, en mitad de ese limbo, la ilusión, de pronto, se transforma en certeza, y ve el final del camino con claridad sabiendo que allí está la paz que ansía, esperándola.

Sólo entonces, al saborear esa certidumbre, ellos la reciben sonrientes, con ojos rasgados y profundos, envueltos en azafrán y luz, con los brazos de canela desnudos y abiertos de par en par, rebosando amor y una bondad infinita, trascendente y palpitante.

La acogen y la abrazan; le aseguran que todo está bien así, que lo que sucede tiene siempre una razón de ser, que ella conoce el camino, que siga a su corazón, el mismo que la ha traído hasta su hogar, a donde pertenece. Ya está en casa, a salvo. Lo ha logrado. Aquí no hay música ni tumulto, ni perlas ni encajes. Sólo un silencio armonioso e inmenso que lo invade todo y que a la vez deja espacio para cualquier cosa. Sin duda, éste es su hogar.

Llora emocionada, llora de alegría y por sentir al fin paz. Ya no hay dudas, ni miedo, ni dolor. Sólo otra oportunidad, un nuevo sendero por descubrir y esas sonrisas que la guían y la acompañan siempre…

 

01
Ago.
2012
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Espejismos

Creí verte tantas veces… Caminando por la calle, en el supermercado, al volante, paseando en la playa, pidiendo una copa en la barra de un bar, en la ventanilla del banco, con traje y corbata, en bañador, en camiseta y bermudas… Pero nunca eras tú. Eran sólo personas que se te parecían y a veces ni eso. A veces era simplemente mi imaginación inconsciente buscándote en cada rostro porque tenía necesidad de verte en tres dimensiones y en movimiento. Por un instante mi corazón latía a un ritmo frenético, mis pupilas enfocaban alteradas y todos mis sentidos se agudizaban para retener ese momento y para retenerte a ti en él. Entonces era como si flotásemos en un limbo de espacio y tiempo donde desaparecía el ruido y el mundo, donde sólo estábamos los dos. ¡Pero la burbuja se rompía tan rápido! El claxon de un coche, la voz de un niño, algo de música alrededor y el encantamiento se deshacía así sin más. Descorazonador… El estómago entonces se me retorcía en un nudo inmenso y ya sólo quería llegar a casa para encontrarte allí, aunque fuese sólo en dos dimensiones.


Luego viniste tú a verme varias veces y entonces la sorpresa fue mayor incluso, el sobresalto más profundo y tuve miedo. Miedo de verte de nuevo así de real, a pesar de haberlo deseado tanto tantas veces. En tus visitas siempre te veía feliz, saludable, sonriente, luciendo un moreno envidiable, vestido de negro o con esa camiseta color verde militar que a mí tanto me gustaba. Una vez superado el miedo yo me alegraba inmensamente de verte y te hacía preguntas y lloraba sin dejar de mirarte. Tú sonreías y siempre me contestabas, aunque fuese con silencios. Cuando te veía lo entendía todo. No había reproches pero sí dudas y peticiones de ayuda que tú atendías generoso. Por eso quería verte más, porque esos encuentros ¡me ayudaban tanto! Yo quería elegir cuándo tenerlos, acordarlos de alguna manera, pero no sabía cómo hacerlo, dónde encontrarte, qué hacer para provocarlos. Así que sólo me quedaba esperar cuándo me sorprenderías otra vez. Aún así también dolía mucho cuando te esfumabas. Sólo quedaba vacío, la ilusión de un encuentro fugaz e insuficiente y la soledad de nuevo hasta no sabía cuándo… Desolación era lo que sentía entonces y la angustia se instalaba en mi pecho a sus anchas.


El tiempo pasa y entretanto nosotros vamos cambiando. Ya apenas te veo ni tú vienes nunca por aquí. Te pienso mucho, casi a diario y sé que tú a mí también. Los dos estamos mejor que nunca y posiblemente todo lo que pasó tenía que suceder para que llegásemos a este punto en el que estamos hoy. Yo no podría haber llegado aquí sin ti y sin que te fueses, eso lo sé ahora. Y tú tenías otro camino que seguir aunque fuese alejado del mío. Pero ¡qué dicha habernos encontrado durante ese intervalo de tiempo! ¡Cuánto aprendimos y cuánto nos dimos! Nunca se lo podré agradecer suficientemente a la Vida.


Este mes de agosto cumplirías 44 años; hace 6 que te fuiste; y aquella camiseta tuya verde militar que tanto me gustaba sigue pululando por los cajones... :)

 

11
Jul.
2012
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¿Grandes esperanzas?

No esperar nada o esperar lo menos posible. Así vivo mucho mejor.

Sé que hay ocasiones en las que es absolutamente necesario recibir algo a cambio, pero en realidad ésas son muchas menos de las que creo.
esplinGo coaching, grandes esperanzas
20
Jun.
2012
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com.

Identidad

Me gusta mucho escribir y me apasiona leer a aquellos que ponen arquitectura y emoción auténtica en su mensaje.
13
Jun.
2012
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¿Ser o no ser?

‘Que tu CV refleje lo que haces y no lo que has hecho’. Planteamiento contundente que le escuché a @Yoriento en una charla-debate sobre contenidos en las RRSS. Unos días antes le leía a @acapulco70 que tirase mi CV.

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