20
Feb.
2013
5
com.

Siendo consciente


La semana pasada no subí post. Han sido unos días intensos, de mucho movimiento a diferentes niveles, y me rendí a reordenar mis prioridades de modo distinto. Me costó algo de lucha interna y finalmente claudiqué ante la flexibilidad que mi realidad me imponía, viviendo el presente en cada momento. Y ¡cuánto me alegré de hacerlo así! Primero porque aprendí mucho y también porque he tenido la oportunidad de descubrir que algunos de vosotros habéis extrañado mis palabras, lo que ya es un regalo en sí mismo.

Entre lo que he aprendido durante estos días están varios asuntos que me interesan profundamente, y gracias a la interacción con amigos muy queridos he tenido la fortuna de acceder a este conocimiento y de compartir de alguna manera este aprendizaje. Pilar y la energía, Ruth y la atención plena, Miguel y la ecuación amor-salud. Gracias por abrirme las puertas con vuestra generosidad.

Hoy me apetece compartir algunos de esos conceptos sobre los que he reflexionado y aprendido durante estos últimos días. Todos están interrelacionados, por esas maravillosas causalidades de la serendipia vital.

¿Por dónde empiezo?

Voy a empezar por el principio y el final de todo para mí: la felicidad. Venimos a la vida para ser felices y lo logramos a través del amor. Amarse a uno mismo, a los demás, amar la vida y todo lo que la contiene es la primera y única receta para alcanzar la felicidad. Y para amar es necesario vivir en el momento presente, en el aquí y el ahora. Si tengo miedo por el pasado que ya no es y vivo con las expectativas puestas en un futuro que aún no existe, ¿cómo voy a ser feliz? Es imposible. Para ser feliz tengo que vivir en el presente y precisamente ese presente es el que nos hace libres.

La atención plena (‘mindfulness’) es la capacidad de vivir en el momento presente y meditar es la manera más eficaz de practicar esta habilidad que está al alcance de cualquiera de nosotros. Para meditar, para estar presente, no tengo que hacer nada, sólo ser, sólo estar, sólo relajarme. Y si la mente me asalta con pensamientos ajenos a ese momento, simplemente los dejo pasar y vuelvo a mi presente. Así, puedo meditar en cualquier situación: mientras cocino, conduzco, limpio, leo, paseo… La clave es vivir plenamente atenta a cada una de esas acciones mientras suceden, mientras me dedico a ellas, sin prisa, sin objetivo más allá de cocinar, conducir, limpiar, leer, pasear…

El 98% de los problemas que decimos o creemos tener sólo suceden en nuestra mente, no son reales, no están ocurriendo en el momento presente que nos ocupa. Normalmente los anticipamos, los recreamos en nuestra cabeza primero y nos entregamos a esa ilusión mental convirtiéndola en un problema que sin embargo aún no existe. Por eso, fuera de mí no hay enemigo alguno: yo y sólo yo soy mi peor enemigo. Yo le entrego ese poder a mi mente cuando ella lo que necesita de mí es dirección y disciplina, y tanto una como la otra se consiguen a través de la atención plena, de la meditación.

Sin embargo meditar puede no ser suficiente si después me entrego a pensamientos nocivos, si me alimento de comida poco saludable, si llevo una vida sedentaria o si paso tiempo junto a personas que me limitan. Pensamientos, alimentación, ejercicio físico y personas son todas realidades que impregnan mi vida, que dejan huellas en mí. Dependiendo de las calidades y cualidades de todas estas realidades, esas huellas serán de un signo u otro y esto tengo que tenerlo muy presente ya que en todo momento se trata de elecciones mías, nacidas del ejercicio de mi propia responsabilidad individual. Yo elijo pensar si soy o no soy capaz de algo, comer chocolate a diario, renunciar al yoga o a los paseos por la playa y quedar a menudo con esa persona que me deja sin fuerzas. Pero, ¿soy consciente de ello?

Así que nuestra mente necesita dirección y disciplina, de modo que cuando practico yoga o me siento a meditar la estoy invitando a entregarse a ello a través de la posición y/o el movimiento de mi cuerpo, la respiración y la atención plena. Si eso lo extrapolo a todas mis circunstancias vitales, la felicidad es entonces una realidad que puedo experimentar cada día, en cada minuto. Y si la realidad resulta más difícil de gestionar, aceptar ya es una solución.

Nos decía el otro día Tulku Lobsang en un taller maravilloso que todos tenemos una vida pero que no todos la apreciamos o la valoramos como tal. Nos repetía que se nos acaba el tiempo, que nos quedamos sin él, que tenemos que darnos prisa y entregarnos a un vivir pleno antes de que sea demasiado tarde. ¿Vamos a dejar que se nos escape la vida entre los dedos o vamos a vivirla plenamente, aquí y ahora, desde hoy mismo?  

 

 

“Tú me llevas, conciencia plena, deseante dios,
por todo el mundo.

En este mar tercero,
casi oigo tu voz;
tu voz del viento
ocupante total del movimiento;
de los colores, de las luces
eternos y marinos.

Tu voz de fuego blanco
en la totalidad del agua, el barco, el cielo,
lineando las rutas con delicia,
grabándome con fúljido mi órbita segura
de cuerpo negro
con el diamante lúcido en su dentro.”


(Poema Conciencia plena, de Juan Ramón Jiménez)

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Comentarios (5)

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Jesus Q dice:

21/02/2013 - 09:44

Aquí y ahora, aunque mañana también tengamos nuestro aquí y nuestro ahora. :-)
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Gloria dice:

22/02/2013 - 09:31

Y cada día :)
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Inma UL dice:

22/02/2013 - 14:10

Que verdades más grandes, el problema es que cuesta, al menos a mi me cuesta mucho, vivir el ahora. Y cuando medito cuando hago yoga, me cuesta mucho relajarme, y que no se me vaya la mente a miles de cosas. Me cuesta disciplinar la mente y a veces me domina
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Gloria dice:

25/02/2013 - 09:23

Así es, Inma. Es todo un reto porque vivimos, normalmente, ajenos a esta manera de ser y de actuar. Y sin embargo con cada sesión de yoga, con cada espacio de meditación que te regalas, vas afianzando tu práctica y tu capacidad. Todo suma, todo cuenta. Te entiendo perfectamente y te felicito por tu trabajo. ¡Sigue con ello, estás avanzando aunque a veces no te lo parezca! Y cuando tu mente pueda contigo, sonriéle cuando te des cuenta y dile eso de: 'gracias por estar ahí, siempre, pendiente de todo; sin embargo tú no mandas, yo estoy al cargo, y elijo aquí y ahora entregarme a mi práctica. Luego te atiendo'. Cada 'problema', cada dificultad que encuentres en tus clases, es sólo un paso más en tu crecimiento :) ¡Enhorabuena!
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Inma UL dice:

28/02/2013 - 10:50

Gracias por tu comentario, y por tu blog en general, es de gran ayuda.

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