21
Oct.
2015
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com.

Sabiduría

No he encontrado el título de esta obra. La artista es la australina de origen griego Margarita Georgiadis



“El conocimiento por sí solo no genera valor. El valor sólo es creado cuando la sabiduría encauza y orienta los conocimientos. El origen de la sabiduría se encuentra en los siguientes elementos: un propósito claro que oriente cada uno de los actos; un poderoso sentido de la responsabilidad y, finalmente, un deseo compasivo y solidario de contribuir al bienestar de la humanidad.” Daisaku Ikeda


El diccionario de la RAE define conocimiento como "entendimiento, inteligencia, razón natural", y por sabiduría entiende un "grado más alto del conocimiento." La sabiduría por tanto conlleva una profundidad más elevada, un entendimiento que no se reduce a los datos y a la comprensión de los mismos sino que va más allá.

Daisaku Ikeda es un filósofo budista, escritor y poeta japonés. Desde su labor como presidente del movimiento budista Sōka Gakkai Internacional (SGI), se ha dedicado a diversas actividades en favor de la paz y del fortalecimiento de las personas, fundando instituciones culturales, educativas y de investigación sobre la paz en todo el mundo.

Hablando de las diferencias entre conocimiento y sabiduría, Daisaku Ikeda escribe: “Mi mentor, Josei Toda, solía decir que el error más grave que había cometido la humanidad en la era moderna había sido confundir el conocimiento con la sabiduría. El conocimiento en sí puede ser utilizado para fines benéficos como maléficos (...) La sabiduría, por el contrario, conduce infaliblemente a la felicidad. Por ello, la misión de la educación debe ser estimular y liberar la sabiduría inherente a los niños y a los jóvenes; es decir, debe concentrarse en hacer surgir el potencial que tienen todas las personas y no, en forzarlas a adaptarse a un modelo establecido.”

Leer estas palabras y pensar en el actual sistema educativo (producto del sistema social en el que se incluye) responde a una asociación natural. Dentro de este sistema, los contenidos y el cumplimiento de los objetivos parece ser, si no lo único, sí lo más importante, mientras que el fomento de la sabiduría queda no ya en un segundo plano, sino que en la mayoría de los casos, está totalmente ausente.

Es triste quedarnos sólo en el conocimiento, que al fin y al cabo en sí mismo y sin ningún estadio más elevado que alcanzar, es sólo una forma de acumular, y por tanto, de esclavizarnos; además, el conocimiento está recogido y contenido en miles de millones de soportes distintos (libros, bibliotecas, bases de datos, estudios, internet…), y por tanto, siempre será accesible de una manera o de otra. Sin embargo, aspirar a la sabiduría nos lleva a alcanzar la libertad.


"La sabiduría nos enseña que todo lo que ocurre en esta gran obra de teatro que es la vida tiene un profundo significado, aunque a veces por ignorancia pensemos que funciona por casualidades. Lo que vemos hoy, no es fruto de la casualidad, sino de las semillas plantadas en el pasado." Brahma Kumaris.


La persona sabia vive de acuerdo a su propósito vital, dándole sentido a todo lo que hace y sabiendo que todo tiene un sentido. No la mueve el reloj sino más bien una brújula interior que le asegura estar en su camino y cumpliendo con su propósito, uno que va conociendo y tomando forma clara a medida que avanza en el camino.

Así entendida, la sabiduría no es esa cúspide elevadísima por alcanzar y en la que instalarse por siempre, como si de obtener una titulación se tratase. "¡Ya está, ya llegué, después de todos estos años he conseguido la sabiduría y aquí me quedo, por encima de todos y de todo!" No es así. 

Hay personas a las que se nos llena la boca y se nos desborda el currículum con los logros que hemos obtenido: los títulos, los idiomas, los programas que dominamos, las multinacionales que nos han acogido, las horas de terapia, las formaciones… ¿Y qué? ¿Dónde queda todo eso si no tocamos verdad? Si no nos sirve para ampliar nuestra visión e integrar más realidad, no significa nada y además sirve para poco. Seremos meras bibliotecas andantes o maniquíes que exhiben orgullosos todos sus complementos de temporada. Visten mucho, sí, pero son un mero disfraz. La persona real en cambio, está desnuda y es transparente.

Ganar en sabiduría es más bien una conquista cotidiana, un abrirnos paso integrando realidad, descubriendo verdad, posicionándonos por fuera del juicio, aceptando lo que es y modificando lo que está en nuestra mano cambiar, aunque nos duela reconocerlo. Es más: especialmente cuando nos duele. Entonces sabremos que tiene que ver con nosotros y que, aunque sólo sea en una parte, nos atañe y por tanto, podemos hacer algo al respecto.

En La educación y el significado de la vida, el sabio Jiddu Krishnamurti nos dice:

“Todos nosotros hemos sido adiestrados por la educación y el ambiente para buscar el medio personal y la seguridad, y para luchar en beneficio propio. Aunque lo disimulemos con eufemismos, hemos sido educados para las varias profesiones dentro de un sistema basado en la explotación y el miedo adquisitivo. Tal adiestramiento tiene inevitablemente que traer confusión y miseria para nosotros y para el mundo, porque crea en cada individuo barreras psicológicas que lo separan y lo mantienen aislado de los demás.

La educación no es meramente asunto de adiestrar la mente. La instrucción contribuye a la eficiencia, pero no produce integración. Una mente educada de esta manera es la continuación del pasado, y no está en condiciones de descubrir lo nuevo. Por eso, para averiguar en qué consiste la verdadera educación, tenemos que examinar la total significación de la vida.”

 

 

“El sabio parece que no hace nada y,
sin embargo, nada queda sin realizar.

El sabio hace del corazón de los demás
el suyo propio.

Con el bueno obra de forma buena,
con el mato obra de buena forma.

El sabio se parece a un niño,
nada ni nadie le daña.

El sabio se da cuenta de las cosas
que para los demás pasan inadvertidas,
y estima por igual las grandes y las pequeñas.

El sabio no combate, mas siempre vence,
y no teme a la muerte.

El sabio es, en fin, quien está en armonía
con la naturaleza.”



(Extracto del Tao Te King, atribuido a Lao Tse)

Comentarios (2)

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Amparo dice:

22/10/2015 - 17:47

Cómo me gusta leerte, Gloria, con un té en la mano. Gran post! Un abrazo
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Gloria dice:

28/10/2015 - 08:35

Muchas gracias, Amparo. Ahora que me lo dices te puedo imaginar mejor, con tu té calentito... Gracias por estar al otro lado y muchos éxitos con tu nuevo proyecto ;-)

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