18
Jun.
2014
2
com.

Retratos

Crash II, de la joven artista colombiana Rossina Bossio, parte de su The holy beauty project.  



No es mi intención ‘promocionar’ marca alguna, ni directa ni indirectamente (ésta además es una de la que no soy consumidora). Simplemente me gustó el concepto, me emocionó el video y me hizo reflexionar, así que hoy me merece la pena compartirlo aquí.




Verdaderamente así es como sucede demasiado a menudo: solemos ser bastante despiadados con nosotros mismos cuando los demás, sin embargo, hablan de nuestras cualidades y valores con más calidez y delicadeza, con indulgencia tal vez, incluso con benevolencia

Por eso nuestro retrato no es nunca la imagen que tenemos de nosotros mismos, ni tampoco el que otros hacen, sino más bien una mezcla de lo que se ve a través de esa particular ventana de Johari que todos tenemos en la parte trasera de nuestro ser, y a través de la cual se puede intuir prácticamente todo:


- lo que muestro de mí (área libre)

- lo que los demás ven y yo no (área ciega)

- lo que mantengo oculto (área secreta)

- lo que ni yo ni los otros podemos ver (área desconocida)


Arquitecturas aparte, yo me pregunto: ¿qué nos lleva tan a menudo a ser tan ácidos, críticos e incisivos con nosotros mismos? ¿Por qué nos enfocamos tanto en el defecto, en la falta, en el fallo? ¿Para qué verlo como tal en lugar de sentirlo como un rasgo característico nuestro, algo que nos define y que nos identifica? ¿Cuánto mejor nos iría si cambiásemos el enfoque y comenzásemos a mirarnos un poco más como los otros nos ven?

A veces nos tratamos a nosotros mismos de maneras que no le permitiríamos a nadie más. Nos decimos cosas que no le consentiríamos a nadie decirnos. Hace unos meses en un curso teníamos que dar feedback a los compañeros y el facilitador nos decía "siendo despiadadamente sinceros"... ¿Despiadados? ¿Por qué? ¿Para qué? Despiadado significa inhumano, cruel, que carece de piedad. ¿Es eso lo que queremos mostrar? ¿Ir en contra de nuestra naturaleza es lo que queremos hacer?

Así que la próxima vez que nos sintamos incapaces, inútiles, torpes, feos, gordos, impacientes, irascibles, viejos o lentos, vamos a pensar en eso que nuestro padre, madre, amigo, pareja, compañero o socio ha dicho o piensa de nosotros. ¿Por qué nos quieren a su lado esas personas? ¿Qué es eso nuestro que valoran y que admiran? ¿Qué sienten que les aportamos? Y a ver qué tal nos manejamos con esa nueva visión del asunto, desde nuestro renovado retrato, uno con más detalles y por tanto, más veraz. Uno que además suele ser mucho más fiel a la realidad que el oscuro perfil que nosotros solos somos capaces de esbozar.


 

"No sé cuál es la cara que me mira
cuando miro la cara del espejo;
no sé qué anciano acecha en su reflejo
con silenciosa y ya cansada ira.

Lento en mi sombra, con la mano exploro
mis invisibles rasgos. Un destello
me alcanza. He vislumbrado tu cabello
que es de ceniza o es aún de oro.

Repito que he perdido solamente
la vana superficie de las cosas.
El consuelo es de Milton y es valiente,

pero pienso en las letras y en las rosas.
Pienso que si pudiera ver mi cara
sabría quién soy en esta tarde rara".


(Poema Un ciego, de Jorge Luis Borges)

Comentarios (2)

Imagen de Antonio arrebola

Antonio arrebola dice:

18/06/2014 - 18:45

El concepto es genial , debemos poner en valor aquello en lo que brillamos lo que nos gusta y por lo que nos gustamos ..... Pero no crees que es poco equilibrado abandonar o rechazar las partes que no son tan buenas, o menos útiles de nosotros ? ¿ quieres decir que no deberíamos intentar cambiar aquello que no nos gusta de nosotros y aceptarlo tal cual ? Un abrazo y gracias .
Imagen de Gloria

Gloria dice:

19/06/2014 - 11:50

¡Antonio, qué bien tenerte por aquí! El equilibrio para mí es la clave del bienestar y de la felicidad, compañero, sin duda, y rechazar, que para mí es lo mismo que excluir, jamás es la respuesta a nada. Así que no hablo de rechazar sino de aceptar lo que somos para poder cambiar, por supuesto que sí, si así lo sentimos, aquello que nos haga menos felices de nosotros. Y hacerlo siempre desde la benevolencia. ¡Así lo veo yo! Abrazo enorme de vuelta y gracias a ti.

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