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Dic.
2012
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com.

Polvo de estrellas


Este post está disponible en la red desde el miércoles 12/12/12. No creo en el apocalíptico fin del mundo ni tampoco en la posibilidad de que un asteroide de extraño nombre impacte en nuestro querido planeta Tierra en esta fecha en concreto. Simplemente me resulta curioso lo redondo de esa fecha y que el número 12 sea en sí un número tan interesante y útil, como ya ha sido reconocido por matemáticos, científicos y físicos varios. El número 12, por ejemplo, puede dividirse en mitades, tercios, cuartos, sextos y doceavos, algo que no puede decirse de demasiados números. Nuestro calendario, además, se divide en 12 meses organizados en torno a los 12 signos zodiacales de la astrología. Nuestro día tiene 24 horas dispuestas en dos mitades de 12 horas cada una…

Yo no creo en las casualidades. Creo en la causalidades, y cuando aparecen a mi alrededor me gusta verlas como señales mágicas y misteriosas, como conexiones y serendipias disponibles sólo para mis ojos. Aunque la verdad es que estarán ahí sólo si elijo prestarles atención, de lo contrario pasarán inadvertidas y se perderán para siempre. O tal vez no…

A menudo me me entrego a la lectura de libros, artículos, tuits o blogs que me me aportan reflexiones interesantes. ¡Hay tanto disponible! Y puede resultar tan fascinante que las horas vuelan y se escabullen del día. Sólo cuando necesito luz artificial para seguir leyendo me doy cuenta de que el tiempo se me pasó de nuevo como un suspiro.

Hoy ha sido un día diferente por varias razones. Hoy me he despedido de 3 personas, he recibido 2 llamadas francamente prometedoras, he iniciado 1 nueva estrategia para promocionar mis servicios y además he descubierto leyendo por ahí dos citas de 2 autores distintos, 2 citas que no conocía de antes y que han generado en mí una nueva red de conexiones.

“El nitrógeno de nuestro ADN, el calcio de nuestros dientes, el hierro en nuestra sangre, el carbono en nuestras tartas de manzana. Todos ellos se crearon en el interior de estrellas que se desintegraron. Estamos hechos de material celeste.” Carl Sagan.

“Cada átomo de nuestro cuerpo viene de una estrella que hizo explosión. Y los átomos de tu mano izquierda posiblemente provengan de una estrella diferente a los átomos de tu mano derecha. Realmente es la cosa más poética de la física: todos sois polvo de estrellas.” Lawrence Krauss.

Estaba hoy sentada al sol un rato cuando de pronto recordé un sueño que tuve hace un tiempo y que de pronto me vino a memoria con una claridad meridiana, como si fuese un recuerdo del día anterior. Los hijos que aún no he tenido me visitaron en ese sueño. Eran 2, una chica y un chico, de edades muy similares si no idénticas, veinti-pocos años los 2, pelo largo y oscuro, mirada profunda y transparente, bellos, sabios, respetuosos. Casi parecíamos colegas, allí de pie los 3, mirándonos con ternura, dándome ellos consejos y entregándome un mensaje: ‘dile a Papá que tenga cuidado con el coche’. Su insistencia ante mi duda hizo que me despertara. Avisado quedó en su día el padre futurible, sorprendido y hasta ilusionado. Sé que siempre tiene cuidado y espero que siempre lo tenga.

Más avanzado el día, un buen amigo me envió un regalo: un libro de Anita Moorjani, una mujer que superó una experiencia cercana a la muerte después de padecer un cáncer durante 4 años. Anita afirma: “Yo creo que las grandes verdades del universo no están afuera donde se estudian las estrellas y los planetas. Se encuentran en nuestro interior, en la magnificencia de nuestro corazón, nuestra mente y nuestra alma. Hasta que comprendamos lo que está en nuestro interior, no podremos entender lo que pasa fuera de nosotros.”

Yo cada día me siento más cerca de comprenderme a mí misma y a lo que me rodea un poco mejor y esas conexiones mágicas juegan un papel muy especial en el proceso. Tal vez entender lo que pasa fuera puede ayudar a algunos a conectarse con el interior, y puede que otros sean capaces de alcanzar a comprender el espacio exterior a través de su autoconocimiento interno. No creo que importe mucho la dirección de la flecha si es que en realidad estamos hechos del mismo ingrediente.

Potencialmente yo soy el resultado de la fusión de un millón de trozos de brillantes estrellas. Así que hoy precisamente me pregunto, ¿será posible que los hijos que aún no hemos tenido estén ya de hecho cuidando de nosotros? ¿De qué están hechos los sueños? Porque si nosotros somos polvo de estrellas y somos reales, ¿podrían mis hijos de ensueño existir ya en algún lugar? ¿Hay una vida después de la muerte física? ¿Podemos los seres humanos sanarnos a nosotros mismos?

Todo esto no parece tener demasiado sentido, ya lo sé, al menos no hoy. Es posible que encuentre una conexión clara mañana, o puede que no. Sólo sé que todo esto es real y existe, y eso es todo lo que necesito saber por ahora.


 




“Ama tu ritmo y ritma tus acciones
bajo su ley, así como tus versos;
eres un universo de universos
y tu alma una fuente de canciones.

La celeste unidad que presupones
hará brotar en ti mundos diversos,
y al resonar tus números dispersos
pitagoriza en tus constelaciones.

Escucha la retórica divina
del pájaro del aire y la nocturna
irradiación geométrica adivina;
mata la indiferencia taciturna
y engarza perla y perla cristalina
en donde la verdad vuelca su urna.”


Rubén Darío

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