15
Oct.
2014
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com.

Historia de cualquier chico

Los cambios físicos de Ellar Coltrane, interpretando a Mason, durante 12 años.


Había visto el tráiler en el cine a finales de verano, y como me suele pasar cuando un tráiler me engancha, no quería leer nada ni hablar con mi cinéfilo y documentado hermano para que ninguna opinión me condicionase o para evitar acceder a cualquier tipo de información sobre el argumento o los personajes que pudiese arrebatarle el encanto al hecho de conocerlos por mí misma y sentir en primera persona las emociones, sorpresas, miedos y dudas que la historia les traería.

De ese tráiler me conquistaron principalmente tres detalles:

  la propuesta: una película sobre la vida de un chico, rodada durante 12 años con los mismos actores, para reflejar diferentes momentos en la historia de los personajes durante ese intervalo de tiempo.

el director: porque allá por el 95 me cautivó con una narración sensible y entusiasta de la juventud y del amor que me emocionó profundamente y que pasó a formar parte de mi vida desde entonces.

el actor principal: un niño con una sonrisa cautivadora y unos ojos y una forma de mirar diferentes, como si viese o escuchase más allá, como si estuviese dotado de una sensibilidad especial.

Me costó varias semanas dar con el día, la hora y la versión original que buscaba. Cuando todas las coordenadas coincidieron y se dieron las condiciones perfectas para que yo estuviese, prácticamente sola, en el patio de butacas, me senté con mi bolsa de golosinas a disfrutar de las más de dos horas y media de película que para mí pasaron como un suspiro.

No voy a destriparle la película a nadie entre otras razones porque realmente no hay nada que destripar. Si alguien me pregunta de qué va la peli digo que es la historia de un chico, tal y como el título y el subtítulo sugieren. Y si me preguntan qué es lo que pasa diré que nada especial, nada aparte de la vida. La vida pasando durante 12 años, con sus luces y sus sombras, sus vaivenes, sus descubrimientos y sus aprendizajes.

Mudanzas, colegios, amistades, amores, hay un divorcio, eso sí, desde el principio, y unos padres que procuran, como solemos decir, reconstruir sus vidas con otras parejas. Fiestas, profesores, coqueteos con las drogas, mucha música, algo de sexo, una pizca de violencia, vocación, comida rápida, acción de gracias, bolos y baseball también, por qué no.

Todo o mucho de lo que puede caber en la vida de un niño-joven estadounidense medio cuyas vivencias son extrapolables a la realidad de muchos de nosotros, aunque seamos mayores, europeos y a pesar de que nuestros padres no estén separados. Podemos mirarnos en la vida de ese chico y reconocernos en muchos lugares y personas, reconocer nuestra historia, una que tal vez contenga algún que otro hito pero que tampoco nos puede parecer, en principio, argumento de película.

Sin embargo, las vidas corrientes de personas normales como cualquiera de nosotros son vidas plagadas de sentido y de contenido, vidas que merecen la pena ser contadas y a las que cualquiera de nosotros puede querer asomarse con interés. Vidas en las que todo sucede cuando nada pasa y que son emoción pura y búsquedas genuinas. Sin presión por convertirnos en héroes de ninguna odisea, como cuenta otra de las joyes musicales que acompañan la historia, simplemente aspirando a vivir una vida en la que amar y ser amado, en la que disfrutar sin mentiras y sin disfraces.

 


La cinta comienza con otra canción que también forma parte de mi historia porque me acompañó en muchos momentos de mi vida. Como el argumento de esta película, la letra de este tema puede significar nada en realidad y a la vez significarlo todo (hay anécdotas sobre las diferentes interpretaciones que Chris Martin se ha inventado sobre la marcha según quién le preguntaba; aún así es para mí una canción redonda en un álbum que ha sido hasta ahora el primero y el mejor de Coldplay).

Así que tengo una peli que lo cuenta todo sin narrar nada concreto y que comienza de la mano de una canción que apenas dice nada aunque lo dice todo a la vez y un final tan abierto e inmenso como el paisaje en el que tiene lugar. Y ahí la historia de este chico podría comenzar de nuevo y regalarnos otras dos horas y media de vivencias y emociones, con otras canciones y nuevos personajes...

La vida, como las canciones, son hileras de momentos cargados de mayor o menor intensidad emocional. Todo lo que llega, pasa. Todo lo que pasa le abre la puerta a una nueva experiencia posterior. A veces nos cuesta soltar aquello que se termina, otras nos lanzamos a ello entusiasmados.

En el camino sentimos, y eso nos permite descubrir que todo está bien, que simplemente, estamos vivos.

 


P.D.: ¿Has visto tú la película? ¿Qué te ha parecido?
 

 

“Y pasa la vida, pasa la vida.
Pasa la vida y no has notado que has vivido,
cuando pasa la vida y no has notado que has vivido,
cuando pasa la vida.
Pasa la vida.
Tus ilusiones y tus bellos sueños, todo se olvida,
tus ilusiones y tus bellos sueños, todo se olvida.
Pasa la vida, igual que pasa la corriente
cuando el río busca el mar
y yo camino indiferente donde me quieran llevar.”



(Canción Pasa la vida, de Pata Negra, escrita por Rafael Amador)

Comentarios (2)

Imagen de Ivan Entusiasmado

Ivan Entusiasmado dice:

15/10/2014 - 10:41

Diría Ayn Rand que es un relato naturalista, sin propósito posiblmente. Sin embargo yo cada día me siento más identificado con las historias pequeñas, de personas ordirias, en que las cartas no están trucadas, y las cosas simplemente suceden, sin nadie que las falsee.
Imagen de Gloria

Gloria dice:

15/10/2014 - 11:13

Estoy contigo, Iván: el encanto de lo cotidiano por auténtico. Aquí para mí se cumple a la perfección. ¿Qué me recomiendas de Rand? No le he leído nada. ¡Gracias!

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