09
Dic.
2015
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com.

Hacerse preguntas

Sócrates y Alcibiades, del pintor danés Christoffer W. Eckersberg.


"Solo es útil el conocimiento que nos hace mejores." Sócrates


Me parece increíble que ya nos haya alcanzado de nuevo diciembre, un mes de cierre en muchos aspectos, de recapitulación, de celebración, de reencuentros…

Cuando miro atrás pienso en  los objetivos que me planteé para estos doce meses que ahora terminan, todo aquello que me propuse lograr u alcanzar de una manera o de otra. Me doy cuenta de que algunos los alcancé; otros los modifiqué sobre la marcha en función de los descubrimientos que fui haciendo en el camino; otros los he ido descartando.

Tener claro lo que queremos puede parecernos en principio fácil y asequible, pero la realidad es que a veces suele suponer una dificultad más compleja de lo que en principio creemos. A mí al menos me sucede en ocasiones que no sé lo que quiero, o cómo lo quiero, o incluso que tengo más claro eso que no deseo y desde ahí comienzo a desechar otras opciones, construyendo lo que anhelo a partir de esa claridad respecto a lo que rechazo. Es todo un camino. Y a menudo la clave de esa clarificación interna está en hacerme las preguntas adecuadas.

 
¿Qué significa para mí esa meta? ¿En qué está motivada mi necesidad o mi deseo? ¿Qué inversión en términos de tiempo, energía y dinero me va a suponer? ¿Va a afectar a alguien de mi entorno y cómo? ¿Qué me hará ver que lo estoy consiguiendo o que lo he logrado del todo? ¿Qué estoy haciendo ya para conseguirlo? ¿Qué me va a suponer personalmente alcanzar esa meta?

Una de las claves de cualquier proceso exitoso de auto-conocimiento, avance o cambio es hacernos muchas y muy buenas preguntas, que van a ser la herramienta básica para afinar en nuestro objetivo, y por tanto, nos van a facilitar su consecución y nos van a llevar más profundo, viendo y entendiendo aspectos que antes estaban poco claros o permanecían velados.

El arte de hacernos preguntas poderosas es una de las claves del coaching, de la biografía humana y de tantos otros senderos terapéuticos. En este sentido, el coaching particularmente encuentra en la filosofía clásica y en concreto en el método socrático su fuente más antigua.

"Sólo el conocimiento que llega desde dentro es el verdadero conocimiento." Sócrates

 
El método socrático está basado en la dialéctica, en el diálogo estratégico entre dos interlocutores: uno de ellos lidera la conversación y el otro acepta o rechaza los planteamientos que le va presentando. El fin es descubrir ideas, conceptos o perspectivas que amplíen nuestra visión de la realidad. Este método  fue descrito por Platón en los Diálogos socráticos, en los que Sócrates facilitaba un examen de los conceptos clave de la moral y la ética.

Aunque originariamente estemos hablando de filosofía, ética, moral e incluso de oratoria, un diálogo de tipo socrático puede darse en cualquier momento entre dos personas que buscan respuestas a través de la reflexión y el razonamiento profundos. Las preguntas van aclarando los detalles, que luego se utilizan como plataforma para alcanzar conclusiones definitivas.


• ¿Qué quieres decir realmente con...?

• ¿Cómo llegas a esa conclusión?

• ¿Qué es lo que realmente significa eso?

• Supón que te equivocas. ¿Qué consecuencias tendría eso?

• ¿Cómo podría saber que lo que dices es cierto? ¿Qué lo demuestra?

• ¿Por qué es esto importante?


Conectando el método socrático como herramienta de trabajo del coaching con la aclaración o consecución del objetivo, podríamos hacernos estas otras preguntas:

• ¿Qué nos va a aportar ese objetivo cuando lo logremos?

• ¿Qué nos impide alcanzarlo?

• ¿Qué hemos probado anteriormente para lograrlo?

• ¿Qué opciones tenemos?

• ¿Quién puede ayudarnos?

• ¿Qué vamos a hacer y cuándo?


Yo no puedo enseñaros nada, sólo puedo ayudaros a buscar el conocimiento que hay dentro de vosotros mismos, lo cual es mucho mejor que traspasaros mi poca sabiduría”. Sócrates
 


Esta consigna es uno de los pilares fundamentales sobre los que se cimienta el coaching.

Si buscamos que alguien nos aconseje, enseñe o nos marque el camino a seguir para conseguir nuestros objetivos, entonces no es un coach lo que necesitamos.

Nuestro coach o terapeuta nos ayuda a descubrir, aclarar y definir objetivos, haciéndonos preguntas con el fin de aumentar nuestro nivel de auto-conocimiento. Nos animará a buscar soluciones creativas y a generar estrategias de actuación, pero nunca nos dirá lo que tenemos que hacer, puesto que, como Sócrates, considera que la persona es la única que puede erigirse en experta y conocedora de su sí mismo más genuino o profundo, y que este trabajo debe hacerse a través del auto-descubrimiento.

El trabajo terapéutico o de indagación profesional está en acompañar al otro para que desarrolle sus propios procesos, ideas y soluciones.

¿Y es necesario hacer ese trabajo de la mano de otros? Se preguntan muchos, especialmente los que recelan de acudir a un profesional del acompañamiento.

La verdad es que nosotros solos no somos capaces de hacernos las preguntas que el otro nos hace o de llegar solos a las conclusiones que elaboramos gracias a la intervención de un interlocutor preparado y honesto que nos cuestiona y nos reta para impulsarnos a avanzar.


El secreto del cambio está en enfocar toda tu energía; no en luchar contra lo viejo sino en construir lo nuevo.” Sócrates

 

El secreto está también en rodearnos de las personas adecuadas que favorezcan nuestro avance y crecimiento y de hacernos las preguntas pertinentes. 


En ésas podríamos estar nosotrosahora que se acerca el fin de este año, preparándonos para lo que está por descubrir el año próximo.
 

 

“Las palabras son pequeñas palancas,
pero no hemos encontrado todavía su punto
de apoyo.

Las apoyamos unas en otras
y el edificio cede.
Las apoyamos en el rostro del pensamiento
y las devora su máscara.
Las apoyamos en el río del amor
y se van con el río.

Y seguimos buscando su suma
en una sola palanca,
pero sin saber qué queremos levantar,
si la vida o la muerte,
si el hecho mismo de hablar
o el círculo cerrado de ser hombres.”


Roberto Juarroz

Comentarios (4)

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Adelina Sanchez dice:

10/12/2015 - 11:30

Me parece muy interesante aprender a hacerse las preguntas adecuadas. Primero preguntamos y luego tenemos que saber qué hacer con la conclusión a la que llegamos. Por eso tu labor, Gloria es tan beneficiosa. Se agradece mucho todo el apoyo y la energía posiitiva que desprendes en todo lo que llevas a cabo y por supuesto, en todo lo que os ayudas a descubrir.
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Gloria dice:

10/12/2015 - 11:36

¡Gracias por tu apoyo, Ade! Procuramos aportar valor, ¿verdad? Un abrazo enorme y a seguir disfrutando de vuestra experiencia. ¡Hasta el año que viene! ;-)
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Ivan dice:

15/12/2015 - 18:26

Toda buena respuesta arranca de una buena pregunta. Quizá Sócrates sin saberlo fue el primer coach.
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Gloria dice:

15/12/2015 - 19:45

¡Tal cual, Iván! Y con el mérito de ser pionero. ¡Está todo inventado!

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