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Jul.
2012
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com.

¿Grandes esperanzas?

esplinGo coaching, grandes esperanzas

No esperar nada o esperar lo menos posible. Así vivo mucho mejor.

Sé que hay ocasiones en las que es absolutamente necesario recibir algo a cambio, pero en realidad ésas son muchas menos de las que creo.

No tengo que esperar a que me llames sólo porque yo fui la que te llamó en las últimas ocasiones; ni que me digas que me quieres porque te lo he dicho yo a ti antes. Si te llamo, si te quiero, si decido serte fiel, si te apoyo en lo que haces, si te escucho, si me involucro, si digo o si asisto, si participo o me excluyo debo hacerlo porque así lo quiero yo, porque siento que eso es lo que yo deseo, independientemente de cuáles sean tus anhelos y prioridades. Puedes pensar que eso es egoísmo, pero para mí es simplemente la única manera de ser libre y de SER. Si espero de ti una respuesta determinada estoy poniendo mi serenidad y mi dicha en tus manos y viviría anclada en la niña que busca por encima de todo afirmación externa, aceptación, ser querida y atendida.

Todos buscamos el amor, y aunque esa niña sigue siendo parte de mí, ahora soy mucho más que esa niña. Ahora soy una adulta consciente, caminando hacia un equilibrio que sólo yo puedo darme. Si esa aceptación, ese amor incondicional, esa reafirmación me la doy yo a mí misma, no voy a necesitar buscarlo en otro lugar, en otras manos. Si me doy cuenta de que tengo en mí todo lo que necesito, lo que me venga de fuera será un regalo hermoso e inesperado que abrazaré agradecida, pero ya me siento dichosa aún sin poseerlo.

Así me hago libre y te invito a ti a ser libre también. Dando lo que quiero, lo que tengo, lo que puedo y siento. Tú también puedes darme lo que quieras, lo que puedas, lo que sientas y yo, si me sirve, lo atesoraré con esmero. Ahora sé que en mí está todo lo que necesito y que cuanto más doy, más tengo. Por tanto, en lo que a mí respecta, puedes descargarte ya de responsabilidades innecesarias, de dependencias emocionales, de apegos infructuosos; no voy a pedirte nada.  

Sólo aspiro a ser a través de mí misma y deseo de corazón que tú también seas. Así siempre disfrutaremos al encontrarnos. Y si a pesar de todo eliges una senda diferente a la mía, te deseo el mejor de los viajes. Quién sabe si algún día llegaremos a encontrarnos en ese punto donde convergen todos los caminos...

 

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