03
Sep.
2014
2
com.

Elevar el vuelo

Early birds, de Anna Jane


Tan ocupados estamos, tantos intereses y obligaciones nos generamos que finalmente, muchas veces, una parte muy importante de nosotros se queda desatendida y sola. Esa parte nuestra tan discreta habita en la profundidad de nuestra conciencia y constituye lo que podemos llamar nuestro ser esencial. Es genuino, pacífico, amoroso y sensible.

Nuestro ser quiere alzarse en un vuelo, elevarse, salir, brillar. A veces consigue moverse levemente pero casi siempre le falta seguridad para despegar del todo y hacerse ver. Teme caer en picado, estrellarse. Repite intentos pero avanza muy poco, y cada nuevo movimiento le supone un esfuerzo mayor, y entonces se cansa. Se cansa y se siente frustrado, y esas sensaciones le llevan a quedarse en la relativa y aparente comodidad de lo conocido. Allí al menos disfruta de esa ‘ilusión de seguridad’ que lo mantendrá conforme hasta que el próximo impulso haga su aparición.

Hay tres cosas que podríamos hacer al respecto:

1- Aprender a valorar quiénes somos realmente para apoyarnos en esas cualidades, rasgos, características y habilidades con la intención de generar una seguridad genuina.

2- Comprender que nuestros defectos y flaquezas forman parte de nosotros pero también de un estado de conciencia que en según qué ocasiones, nos limita de cara a lo que queremos conseguir.

3- Entender y aceptar que tanto las fortalezas como las flaquezas han sido mecanismos que hemos ido desarrollando durante nuestra vida precisamente para sobrevivir. Si nos trajeron hasta aquí, sin duda hicieron un buen trabajo.

Para disfrutar de una saludable y productiva convivencia con nosotros mismos es indispensable que nos aceptemos tal y como somos, con las limitaciones y las potencialidades. Siempre mirando atrás para arrojar luz y aclararnos, para entender más y mejor qué, cómo y por qué sucedió algo en nuestra infancia, en nuestra adolescencia y juventud. Ahí fraguamos al adulto que somos, uno que cuenta con muchas más capacidades que el niño o el joven que fuimos.

De este profundo y continuado conocimiento de uno mismo brotará una nueva y muy firme amistad, un amor incondicional por quiénes somos que se mantendrá en el tiempo e irá creciendo, saludable y fuerte.

Para llegar a ese lugar es muy posible que tengamos que dejar por el camino muchas actividades, amistades, preocupaciones y obligaciones, porque resultan superficiales y pesadas para nuestro ser esencial. Son un mero lastre, un pasatiempo que nos da la impresión de ser valioso y necesario pero que realmente sólo es un reflejo desplazado de lo que genuinamente somos y ansiamos.

Realmente, ¿cuánto y cómo nos satisfacen? ¿Qué sensación nos queda una vez nos alejamos de ellos? ¿Qué tipo de felicidad nos aportan? ¿Cómo nos hacen crecer y fortalecernos? ¿Son una inversión segura de cara a nuestro bienestar interno?

Hoy en día, desde nuestra experiencia adulta, no es el gobierno, ni la familia, nuestra pareja o nuestro jefe los que nos hacen sentir mal. Nosotros somos responsables de cómo nos sentimos internamente.

Asumir esa responsabilidad es un gran avance de cara a la conquista de nuestro bienestar, ocupándonos genuinamente de nosotros, avanzando en el conocernos más y mejor. En ese proceso desarrollaremos una amplitud de miras que nos llevará a ser mucho más tolerantes con los demás, y por supuesto con nosotros mismos, siendo conscientes de nuestras luces y nuestras sombras, entendiendo y aceptando cómo fue que sucedió todo aquello, liberándonos de rencores y culpas para convertirnos en seres más comprensivos y compasivos.

Así lograremos soltar lastre, y poco a poco, nuestros intentos de vuelo serán más largos, más elevados, hasta que finalmente, tal vez un día, consigamos echar a volar tan alto como nos sea posible, libres y livianos.

Y eso es posible que sea la felicidad.

 


"No hacen falta alas
para hacer un sueño.
Basta con las manos,
basta con el pecho,
basta con las piernas
y con el empeño.

No hacen falta alas
para ser más bellos.
Basta el buen sentido
del amor inmenso.
No hacen falta alas
para alzar el vuelo".


Silvio Rodríguez

Comentarios (2)

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Ivan Entusiasmado dice:

03/09/2014 - 12:43

Pues estamos bastante coordinados Gloria. Precisamente ahora estoy intentando avanzar en la adquisición de una seguridad plena, y lo primero que he encontrado en mi camino, es que para tener seguridad has de saber quién eres, y quien quieres ser. Una vez sabes quien eres deberías hacerte responsable de ello y asumir sus consecuencias.
Imagen de Gloria

Gloria dice:

04/09/2014 - 14:19

¡Efectivamente, Iván! Parece que a veces se nos entrecruzan los caminos. Con ganas de descubrir el lunes esa conquista hacia la seguridad a la que nos has invitado.

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