01
Abr.
2015
2
com.

Como las flores

Buddha flower.


Algunas veces he compartido aquí breves cuentos que encierran para mí una enseñanza valiosa y también que útil para algunos de nosotros. Hoy, por estar en semana casi de vacaciones me apetece tomarme un descanso y dárselo también al blog y a vosotros. Así que engarzo dos breves cuentos de tradición budista que para mí conectan de maravilla y cuya enseñanza ha sido y es un faro vital para mí desde que los descubrí.

Disfrutad mucho de estos días que vienen, sean o no de descanso para vosotros.

- Maestro, ¿qué debo hacer para no sentirme molesto por lo que hacen y dicen los demás? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas se muestran indiferentes. Siento rechazo e incluso odio por aquellas que son mentirosas, y cuando me siento así, sufro.

- ¡Pues, vive como las flores! -
advirtió el maestro.

- Y ¿cómo es eso de vivir como las flores? -preguntó el discípulo.

- Fíjate en éstas, por ejemplo; préstales atención- continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín.- Ellas nacen del estiércol, sin embargo son puras, hermosas y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra ensucie la frescura de sus pétalos. Es comprensible angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse. Ejercita entonces la virtud de rechazar el mal que viene de fuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien.

 

* * * * * * * * * 


En una ocasión, cuando Buda estaba predicando su doctrina, un hombre, incrédulo de la misma, se le acercó y comenzó a insultarlo y a intentar agredirlo; Buda sin embargo se mantuvo en un estado de imperturbable serenidad y silencio. Cuando terminó con sus enseñanzas, tranquilamente se retiró.

Un discípulo que se sintió indignado por los insultos que el hombre le lanzó al maestro le preguntó porqué permitió que lo maltratara y lo agrediera. A lo que Buda respondió con segura tranquilidad:

Si yo te regalo un caballo pero tú no lo aceptas ¿de quién es el regalo?- el discípulo contestó:

Si no lo acepto, sería tuyo todavía- entonces Buda respondió:

- De la misma manera puede haber personas que empleen parte de su tiempo en dirigirme sus insultos, pero al igual que un regalo, yo elijo si quiero aceptarlos o no. Los insultos son como regalos: si lo recoges, lo aceptas; si no lo recoges, quien te insulta se los queda. No podemos culpar al que insulta de nuestra decisión de aceptar su regalo. Por esa misma razón, esos insultos son para mí como un regalo que elijo no aceptar. Simplemente los dejo en los mismos labios de los que salen.

 

 

“Cultivo una rosa blanca
en junio como en enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo una rosa blanca.”


(Poema ‘Cultivo una rosa blanca’ de José Martí)

Comentarios (2)

Imagen de Ivan

Ivan dice:

14/04/2015 - 13:59

Hermosos cuentos Gloria. Me gusta sobre todo el segundo.
Imagen de Gloria

Gloria dice:

14/04/2015 - 15:12

Sí que lo son, Iván. Breves, sencillos y directos, además de con mensaje. Para mí, perfectos.

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