12
Feb.
2014
4
com.

De columpios y dolores

Swing #1, de la artista estadounidense RozArt


Con una soga bien recia y un cojín estampado de flores rosas y verdes, mi Abuelo Antonio me construyó un columpio en el patio de su casa, debajo de su parra frondosa y verde.

Los racimos de uvas colgaban exuberantes, jugosos, rezumando azúcar, y las abejas y avispas rondaban alrededor bajo mi atenta mirada, mientras yo me mecía despreocupada.

Las hojas de la parra lucían enormes y vivas, y yo me sentía inmersa en un mundo particular, impulsándome en mi columpio con energía, elevando las piernas al subir para tocar las hojas con los dedos descalzos de mis pies, procurando llegar muy alto. ¡Cómo me gustaba balancearme en aquel columpio!

Una tarde me empeñé demasiado en mi tarea. Resultado: me caí del columpio, dando con mi espalda en el suelo. Aquello me dolió mucho, y tanto el golpe como el dolor me impedían respirar bien, llorar, gritar, pedir auxilio o llamar la atención de alguien.

Así que tuve que quedarme allí tirada en el suelo unos instantes, recobrándome del golpe durante unos minutos que seguro me parecieron eternos, y cuando conseguí incorporarme fui en busca de un adulto para contarle mi desgracia y poder llorar a gusto mi pena y mi dolor.

A quien encontré fue a mi Abuelo, que escuchó mi lamento lloroso con velada impaciencia.

- Sí, bueno, venga… Pero estás bien, ¿no? Puedes andar. No te ha pasado nada entonces, ¿verdad? Ha sido sólo un susto. Pues venga, ya sabes lo que no tienes que hacer la próxima vez. Ala, a seguir jugando…- Y asunto zanjado.

Ni abrazos, ni mimos, ni dramas, ni lamentaciones, ni espacios para la queja gratuita. ¡Así era mi Abuelo!

¡Y así es la vida en realidad! Experiencia, ensayo-error, aprendizaje y a seguir el camino. ¿Que me caigo? Me levanto. ¿Que me duele? Pues me aguanto. ¿Que me equivoco? Asumo el error y extraigo la enseñanza.

Hay ocasiones en las que el drama tiene un espacio justamente merecido. En la mayoría de los casos, es totalmente prescindible. Lo mismo es aplicable al sufrimiento. Son actores secundarios de lujo, pero secundarios siempre, al fin y al cabo.

El dolor sin embargo es tan común y corriente como ese vecino de al lado al que ves poco pero al que escuchas y sientes muy a menudo. En todas las películas hay uno. No es el más guapo ni tampoco el más malvado, pero su cuota de pantalla es fija y se la ganó a pulso. ¿Por qué? Porque es imprescindible.

A menudo nos esforzamos por evitar el dolor y ésa es una tarea imposible. Porque el dolor llega y, a veces, pega fuerte, con una misión clara y precisa: hacernos más fuertes y más sabios, si logramos extraer el aprendizaje inherente.

Entonces, ¿qué? ¿Nos levantamos y seguimos jugando? ¿Quién se viene?

 

 

Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
un misterioso sol amanecía.

Era la alegría la mañana fría
y el viento loco y cálido que embiste.
(Alma que verdes primaveras viste
maravillosamente se rompía.)

Así la siento más. Al cielo apunto
y me responde cuando le pregunto
con dolor tras dolor para mi herida.

Y mientras se ilumina mi cabeza
ruego por el que he sido en la tristeza
a las divinidades de la vida.



(Poema Alegría, de José Hierro)

Comentarios (4)

Imagen de Ivan

Ivan dice:

12/02/2014 - 09:17

He tenido hace poco un niño pequeño y me estoy dando cuenta de que gran parte de los problemas que tenemos de adultos vienen de que no superamos esa fase infantil en la que cuando lloramos, alguien resuelve nuestros problemas. Hemos de ser capaces de madurar, de cambiar nosotros, como dice la cita de Thoreau de la cabecera, y de renunciar a quejarnos porque ya nadie vendrá a solucionar las cosas. Yo me apunto a seguir jugando sin quejarme.
Imagen de Gloria

Gloria dice:

12/02/2014 - 09:26

¡Qué bien, Iván, jugamos entonces! ¡Menudo equipazo vamos a montar! Contamos con tu niño también, por supuesto, gran maestro ;-)
Imagen de Rocío

Rocío dice:

12/02/2014 - 11:00

Como siempre tu relato, bellamente contado, encierra una gran enseñanza. Pero no puedo dejar de expresar la maravilla de imagen que has elegido, si casi se puede sentir el viento ahí arriba, ¡y cómo nos gusta mirar al cielo cuando nos columpiamos! Además, los colores son espectaculares...
Imagen de Gloria

Gloria dice:

12/02/2014 - 11:05

¡Gracias bonita! ¡Qué maravilla siempre encontrarte por aquí! Si te ha gustado la imagen, visita la web (enlace en el pie de la imagen) porque vas a disfrutar muchísimo :) Y verás lo difícil que fue para mí quedarme sólo con una :) ¡Besos x 3!

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