21
Ene.
2015
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com.

Coaching y PNL

Gracias a Diego M. por descubrirme esta imagen tan descriptiva de Banksy.


“Los pacientes son pacientes porque han perdido el rapport con su propio inconsciente; son personas que han recibido demasiada programación. Tanta programación externa que han perdido el contacto con su ser interior.”
Milton Erickson (psicoterapeuta y padre de la hipnosis ericksoniana)


La Programación Neurolingüística (PNL) inicia su andadura a mediados de los setenta con el trabajo conjunto del matemático y psicoterapeuta gestáltico Richard Bandler y del lingüista y psicólogo John Grinder. Ambos basan sus estudios en comprender cómo funcionamos las personas y en desarrollar una metodología como ‘modeladores del comportamiento humano’.

En un principio modelaron, de una forma pragmática y a partir de la observación, a los comunicadores y terapeutas más eficaces del momento (Milton Erickson, Virginia Satir, Fritz Pearls y Gregory Bateson) y descubrieron así los patrones subyacentes y los estilos individuales de unos y de otros. Estos descubrimientos les permitieron sistematizar de manera estructurada patrones generales para ponerlos a disposición de todo el mundo, generando así toda una gama de destrezas y habilidades que más adelante se conoció como Programación Neurolingüística (PNL).

El nombre de esta disciplina refleja los diferentes campos de estudio que se integraron en ella:

- la neurología del cerebro y cómo procesa los cinco sentidos

- la lingüística y cómo nuestro pensamiento estructura y es a su vez estructurado por el lenguaje

- la programación que nace de la cibernética y las matemáticas, y cómo puede estructurarse el comportamiento para facilitar el aprendizaje.

Así, podemos definir la PNL como el arte y la ciencia de la excelencia personal y el estudio de la experiencia subjetiva. Se dedica a estudiar y analizar los procesos a través de los cuales las personas pensamos, aprendemos, actuamos, organizamos nuestras informaciones internas, obtenemos recursos y cambiamos.

Mediante la aplicación y la práctica de la PNL logramos:

  • Autoconocimiento: explorándonos y aprendiendo acerca de nosotros mismos, de nuestras emociones, pensamientos y conducta, modelando nuestra propia experiencia personal, entendiendo cómo cambia para poder mejorar así la calidad de nuestra vida.
  • Consciencia de los demás: aumentando nuestra comprensión sobre cómo funcionan los otros, cómo piensan y se sienten, cómo se comportan. Así podremos ayudarnos de esta información para responder eficazmente a las necesidades de las personas con las que nos relacionamos.
  • Comprensión y habilidad en los procesos de cambio: aprendiendo cómo ayudar mejor a individuos, grupos y organizaciones a conseguir los cambios que quieren alcanzar.

El coaching, por su parte, comienza a desarrollarse en la década de los sesenta en la ciudad de Nueva York como programa educativo centrado en el desarrollo de aquellos individuos menos aventajados; ya en los ochenta se centra en la formación de deportistas de élite (principalmente golfistas y tenistas) y más adelante se comienza a aplicar con ejecutivos de grandes multinacionales como estrategia de mejora en su rendimiento (EEUU y Canadá).

Metafóricamente el coaching transporta a las personas de un lugar a otro: de donde están a donde quieren llegar. Es, en pocas palabras, un entrenamiento en habilidades personales.



“El coaching consiste en ayudar a alguien a pensar por sí mismo, a encontrar sus respuestas, a descubrir dentro de sí su potencial, su camino al éxito”. 
Sir John Whitmore (fundador del coaching europeo)

El coaching, de la mano de Whitmore, aúna aportaciones de diferentes disciplinas y formas de pensamiento, entre ellas:

- la filosofía clásica: la dialéctica planteada por Sócrates (todos tenemos el conocimiento en nuestro interior),  el diálogo platónico (método para tomar conciencia de la realidad) y el planteamiento aristotélico del ser y del deber ser (una cosa es lo que somos y otra lo que podemos llegar a ser).

- La psicología humanista: el existencialismo (tomar decisiones responsables desde una reflexión interior, situando la clave del cambio en la relación de uno con uno mismo) y la fenomenología (percibir sin juzgar y tener una visión global de la persona).

- La psicología gestáltica: centrada en el aquí y el ahora y en la toma de conciencia del momento presente, orientada al comportamiento.

- La PNL: la conducta es una manifestación interna o externa de nuestros estados internos, siendo vida y mente dos sistemas interdependientes y en continua transformación.

- El pensamiento Zen: liberar todo el potencial oculto de la mente humana y alcanzar la sabiduría mediante la liberación del sufrimiento psicológico.



"Todo aquello que no se hace consciente se manifiesta en la vida como destino".
Carl Jung


El 90% de los procesos que se desarrollan en nuestra mente son inconscientes; si conseguimos acceder a ellos y hacerlos conscientes, podremos comprender y solucionar la mayoría de las dificultades con las que nos encontramos. Porque todos en algún momento hemos pasado por experiencias difíciles que no hemos sabido gestionar. En ese sentido el coaching, al igual que otras herramientas, puede servirnos para conocernos mejor, para identificar nuestros patrones inconscientes, para descubrir lo que nos limita y cambiarlo sacando a la luz lo que nos potencia.


“No permitas que los demás te confundan y, cuando debas actuar, hazlo sin el menor titubeo ni duda. Hoy en día la gente es incapaz de comportarse de ese modo por falta de confianza en sí misma. Si careces de confianza en ti mismo te aferrarás a cosas externas, quedarás a merced de los objetos y perderás tu libertad.”
Maestro Zen Linji


¿Cuántas veces nos empeñamos en cambiar al otro o a los demás, en ver la viga en el ojo ajeno sin ser capaces de encontrar la paja en el nuestro?

El cambio, igual que la motivación, deben venir del interior, ser auto-inducidos. Yo no cambio porque tú me lo pides, cambio porque quiero, porque así lo elijo, desde mi libertad, mi deseo y mi voluntad. Y no tengo poder alguno para cambiarte a ti. Eso sí, cuando yo cambio he modificado un elemento del sistema al que pertenezco, de manera que ese cambio supone una modificación en el entorno también. Por tanto, cuando yo cambio, todo cambia conmigo.

A menudo es un proceso que lleva tiempo, pero todos podemos hacer la prueba: introducimos un cambio que implique una mejora en nuestra vida, por pequeño que sea, y observamos cómo ese cambio con el tiempo va modificando también la respuesta o la actitud de la gente más cercana a nosotros (si es un cambio en el trabajo lo notaremos en compañeros o colaboradores; si es en casa, lo apreciaremos en nuestra pareja, hijos o padres...).

El cambio empieza en mí y no sé dónde puede terminar. Ésa es su magia. Yo hago lo que está en mi mano por mejorar-comprender-aceptar mi realidad, sabiendo que esa mejora-comprensión-aceptación tendrá un impacto en mi entorno.

En ese sentido y desde la perspectiva del coaching, el pasado no importa: lo realmente valioso es el momento presente, el hoy en el que vivo, lo que puedo hacer con este tiempo que ahora tengo entre mis manos, el aquí y el ahora. Mi presente diseña mi futuro. Lo que obtenga mañana será consecuencia de lo que hago hoy.

Los cambios y las acciones de los demás también influirán en nuestra realidad, por supuesto. No obstante, puesto que sus acciones pueden estar fuera de nuestro poder de actuación, sólo nos queda  hacernos una pregunta: ¿qué vamos a hacer nosotros con nuestro ahora? ¿Qué es lo que sí está dentro de nuestro campo de actuación y sobre lo que podemos influir o efectuar modificaciones?


A un discípulo que siempre estaba quejándose del resto de la gente, le dijo el maestro: “Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a ti mismo, no a los demás. Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra”. Cuento Zen
 

 

“¿Quién no lanza una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién aparta sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?

Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida,
como si fuera un promontorio,
o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.

Ninguna persona es una isla;
la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad;
por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas;
doblan por ti.”


Meditación XVII,
de John Donne

Comentarios (4)

Imagen de Jesus Q

Jesus Q dice:

23/01/2015 - 22:07

Buen resumen, Gloria.
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Gloria dice:

25/01/2015 - 10:19

Gracias, Jesús. Salud y saludos.
Imagen de Amparo

Amparo dice:

28/01/2015 - 18:03

Gloria, me ha encantado este artículo tan teórico (la teoría me vuelve loca, la verdad...). Muy bien explicados y resumidos los principios básicos de estas dos técnicas, ¡comparto ahora mismo!
Imagen de Gloria

Gloria dice:

29/01/2015 - 15:15

Gracias, Amparo, compañera. ¡Nuestra investigadora! ;-)

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