27
Ago.
2014
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com.

10 aprendizajes vacacionales

Puesta de sol desde las marismas de Sancti Petri.


Ya de vuelta tras mi desconexión vacacional y teniendo muy presentes las reflexiones con las que me marché, estos días han sido a la vez un bálsamo y un aprendizaje a diferentes niveles.

Balsámico resultó el darme permiso a mí misma precisamente para desconectar, aunque no fuese del todo y no todo el tiempo (porque miré mis correos al menos tres o cuatro veces y porque anduve echándole un ojo a los mensajes instantáneos de familia y amigos vía esa conocida aplicación de logo verde y blanco…) Y hacerlo decidida, aceptando mis incursiones cuando las hubo, sin dejarme arrastrar y también sin fustigarme por las escapadas.

El aprendizaje llegó (y aún sigue desvelándose) de diferentes formas y me gustaría hacer una breve recapitulación de algunos aspectos que, aunque ya conocidos en teoría o de forma más superficial, aquí se transformaron en integración real e inmediata mediante la experiencia directa:

1- El lugar de destino es relevante, ya que normalmente en torno a él se planifica el recorrido, pero aún más valioso resulta disfrutar de la travesía y de cada sorpresa que esconde sin cegarme por llegar, por lograr, por cumplir. Simplemente dejarme llevar y estar presente en cada momento, hasta en los menos agradables…

2- Planificar es también estar abierto a los cambios que llegan y que tengo que integrar si deseo seguir avanzando. El viento cambia, la marea también, y eso nos lleva a reajustar velas, a encender el motor, a seguir navegando dos horas más de lo deseado o simplemente a parar porque es lo más seguro o porque nuestros cuerpos y nuestras mentes ya no pueden más. Y está bien así.

3- A veces no hay destinos que conquistar ni objetivos que cumplir. A veces la meta es precisamente tumbarse al sol y entregarse al dolce far niente, o más bien, dedicarse tan solo a ejercitar los sentidos: lo que vemos, lo que oímos, lo que olemos, lo que saboreamos, lo que palpamos… Todo eso es más que suficiente.

4- Esto conecta con tomar conciencia del propio cuerpo y de las sensaciones que nos invaden durante el trayecto, porque nos están dando información valiosa que merece ser tenida en cuenta para nuestro bienestar. El cuerpo habla y nosotros, ¿escuchamos lo que dice? Y si lo hacemos, ¿dominamos su código para poder interpretar acertadamente el mensaje?

5- El tiempo es realmente un concepto relativo, o al menos lo es la sensación de su paso: puede dar la impresión de alargarse hasta el infinito y seguidamente parecer que transcurre muy deprisa. Podemos avanzar mucho en una hora o sentir que prácticamente no nos movimos del sitio durante todo ese tiempo. Todas las opciones disponibles en un mismo momento y en el mismo lugar. ¡Cuántico!

6- Durante las travesías resulta de suma importancia elegir bien la compañía, la tripulación, los colaboradores y socios en la aventura. De esa asociación y de las alianzas que se establezcan dependerá el éxito y la calidad de la vivencia.

7- Aunque somos maravillosos y muy capaces, somos a la vez muy pequeños. Nos lo muestra el cielo inmenso de una noche plagada de estrellas, el mar infinito y su pasmosa profundidad, la potencia de las olas y las variaciones de su movimiento, el poder de la brisa y su capacidad de tornarse viento, la sabiduría y el saber estar de los animales… Y nosotros somos sólo una mínima parte de todo este universo inabarcable que es con nosotros, sin nosotros y a pesar de nosotros.

8- Estando en ese lugar humilde de entrega y disponibilidad, vivenciando lo que se nos va desvelando, nos sorprendemos descubriendo momentos mágicos y de una intensidad casi desconocida. Y entonces nos embarga una sensación de alegría y de satisfacción que conecta con algo muy profundo nuestro, muy puro. Algo escondido e intacto que nos emociona porque nos colma y donde todo de pronto adquiere sentido.  ¿Será posible sentir eso más a menudo en nuestras vidas?

9- Al igual que la concepción del tiempo, la percepción de nuestras expectativas también se modifica. Tal vez no recorrimos tantas millas como habíamos previsto, ni vimos todos los lugares que habíamos planeado, ni pudimos navegar a toda vela un día completo pero, ¡hubo tanto que no nos propusimos y que surgió como un regalo! Y ahora forma parte de lo que somos.

10- La persona que vuelve es alguien distinto al que inició el viaje. Es imposible regresar sin sentirse nuevo de la manera que sea y ese espíritu renovado tiene que reflejarse en la realidad a la que volvemos. Es necesario y saludable recapitular para modificar, incorporar o desarrollar ese algo que hemos descubierto. Tal vez así podamos ser capaces de conectar más a menudo con esa parte nuestra tan genuina y profunda que nos hace sentido. Y para ello tendremos que incorporar cambios…

Podría extenderme algo más pero siento que hasta aquí es suficiente, al menos hoy. Poco a poco. Sin forzar.

Las vacaciones son necesarias. Cada uno las diseña de acuerdo a sus necesidades y posibilidades pero siempre pueden suponer una oportunidad para descubrir mucho no sólo de los lugares, las gentes y las experiencias que descubrimos sino también y sobre todo, de nosotros mismos.

 

 

"El mar picado.
Tendida hacia las islas,
la Vía Láctea."


Matsuo Basho

Comentarios (4)

Imagen de Ivan Entusiasmado

Ivan Entusiasmado dice:

27/08/2014 - 11:21

Idealmente, todo viaje es un viaje al interior de uno mismo. Y toda vuelta en realidad un paso adelante en el autoconocimiento.
Imagen de Gloria

Gloria dice:

27/08/2014 - 17:46

¡Qué gran frase, Iván, me encanta! Yo siento que he viajado mucho (a veces muy lejos físicamente) sin haber profundizado hacia mi interior y sin avanzar luego en mi autoconocimiento. Así que ahora me siento muy dichosa de poder vislumbrar otros frutos. ¡Salud para viajar mucho!
Imagen de Anuchi

Anuchi dice:

29/08/2014 - 17:22

La foto resume toda tu experiencia en estas vacaciones. Preciosa. Besos!!!!
Imagen de Gloria

Gloria dice:

01/09/2014 - 11:42

Sí que lo han sido. Preciosas. ¡Gracias bonita! Besos de vuelta.

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